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HISTORIA DE Comillas (Cantabria)
La peculiar orografía de Comillas, con numerosas simas y cavernas, propició el asentamiento hace miles de años de hombres primitivos que vivieron y expresaron su arte representando pinturas y figuras con técnicas y coloridos extraordinarios
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En Comillas al igual que en el resto de Cantabria la población existente eran cantabros y descendían de aquellos hombres primitivos y con una altísima influencia celta, seguramente de procedencia centroeuropea y mezclados étnica y culturalmente con los habitantes autóctonos de Cantabria.
Comillas pertenecía en la antigua Cantabria, por su ubicación, a la tribu de los Aurinos o Avariginios, basándonos en los escritos de los historiadores y geógrafos de la época, tales como Plinio, Mela, Estrabón o Ptolomeo.
Existía una unidad menor que la tribu, el clan, formado por diversas familias con Cabañas cantabrasantepasados comunes. Ni siquiera la dominación romana pudo terminar del todo con este esquema de organización social. No hay certeza sobre su localización geográfica exacta, solo se sabe que estas tribus eran regidas por un jefe, apoyado de instituciones como un consejo de ancianos y que habitaban en Castros, ciudadelas en lo alto de los montes preparadas para defenderse de una agresión exterior.
Uno de estos Castros se encuentra en la Peña del Castillo, esta peña se encuentra estratégicamente situada ya que desde ella se divisa todo el municipio de Comillas y servia de fortaleza para defenderse del enemigo, todavía hoy se pueden ver los restos de la muralla entremezclados con los restos del castillo que fue erigido en época medieval sobre el mismo Castro, de ahí el nombre actual de Peñacastillo.
Durante la época Romana en Comillas se explotaron sus bosques del Monte Corona y sus minas como ya hemos dicho anteriormente, no hay que olvidar la exhaustiva explotación que los romanos hicieron de los recursos mineros de Cantabria, el hierro, cinc y plomo, estos eran sacados en gabarras por la Ría de La Rabia que por entonces llegaba casi hasta Ruiseñada.
Solo tras el dominio romano, el pueblo comillano recuperaba su libertad y parte de sus costumbres y hábitos de vida. Volvió en gran medida a habitar los castros que los romanos les habían obligado a abandonar. Resistirían durante siglos a los ataques de los bárbaros, los visigodos y los musulmanes, fieles a su filosofía de vida indómita y libre.
En el siglo XII tenemos una Cantabria dominada por los grandes monasterios y unos pocos señores, con una parte del campesinado libre y otra en régimen feudal. En lo político, Alfonso VIII consolida y refuerza la economía y desarrolla un gran potencial naval para los conflictos.
También contrarresta el creciente poder de la nobleza creando villas aforadas, donde se potencian los Concejos, se anulan las dependencias feudales, se reconoce a la burguesía y se dan privilegios a los habitantes. Las villas con fuero despegan con un fuerte crecimiento económico, demográfico y urbano.
A cambio de estos privilegios se solicitaron las naves y hombres de las villas de la costa, entre las que se encontraban gentes de Comillas y Ruiloba, en las campañas militares por la conquista de Murcia y Andalucía. En 1245 una flota comandada por Roy García de Sant Ander colabora en la conquista de Cartagena.
En 1248, el almirante Bonifaz Camargo forzó con naves cántabras el acceso fluvial de Sevilla, rompiendo las cadenas. Este ataque desde el Guadalquivir quedó inmortalizado en los escudos de Santander, Laredo y Comillas. Las villas de la costa cántabra y las vascas, formaban en 1296 la Hermandad de las Marismas, una unión para defender sus intereses comunes.
Esta federación supuso un poder naval de primer orden al servicio de los reyes castellanos, pero con autonomía para realizar tratados internacionales por sí misma.
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